¿Cada cuanto tengo que hacer mantenimiento a las suspensiones de mi bicicleta?

¿Cada cuanto tengo que hacer mantenimiento a las suspensiones de mi bicicleta?

Esta es la pregunta del millón que muchos nos hacen, y que muchas veces se le añade la coletilla de “…yo no hago ni descenso ni trialeras…”

Precisamente, este no es el motivo de realizar mantenimientos de forma mas asidua o la causa de los principales problemas de desgaste y averías. Los principales motivos son las horas de uso y en que condiciones. Si comparamos estas variables en dos modalidades opuestas como es el XC y el DH, precisamente en la primera se da que de forma general las horas acumuladas de uso son mucho más que en un día de remontes o Bikepark realizando bajadas de apenas unos minutos. En ambas modalidades las condiciones de funcionamiento dependen del lugar, la estación del año y la climatología; temperatura, lluvia, barro, polvo… son condiciones que afectán al buen funcionamiento de las suspensiones, pero al igual como el veneno, su potencial daño esta en la dosis. Es decir, del tiempo que estemos utilizando las suspensiones en esas condiciones por lo que esta directamente ligado por el motivo anterior. Por tanto, la periocidad mantenimientos de las suspensiones se tienen que realizar en función de las horas de uso.

A parte de la limpieza y lubricación externa en cada salida, podemos distinguir dos tipos de mantenimientos en las suspensiones; el de lubricación y el de sustitución de cambio de aceite, que pueden realizarse independientemente o al mismo tiempo en función del sistema constructivo, y con distintos intervalos de tiempo para cada uno de ellos. Por lo que para definir cada cuanto tiempo se tienen que realizar, vamos a explicar brevemente los distintos sistemas.

En la mayoría de horquillas de suspensión delanteras de las bicicletas actuales, los sistemas de amortiguación son de cartucho cerrado. Esto significa que el aceite del sistema de amortiguación se encuentra encerrado y no está en el interior de las botellas en contacto con los casquillos de fricción y las barras, al igual que ocurre en los amortiguadores traseros.

Casquillos de fricción y retenes

Esto permite el realizar mantenimientos de lubricación sin tener que reemplazar el aceite del cartucho. Estos mantenimientos son relativamente sencillos de realizar y son el mejor mantenimiento preventivo para evitar desgaste de los casquillos y las barras, siempre y cuando se realicen con la grasa y aceite adecuado que no dañen juntas, retenes o el tratamiento antifricción. Además, reducen la fricción considerablemente, lo que se traduce inmediatamente en un funcionamiento más suave y sensible.

La mayoría de marcas de suspensiones de bicicleta recomiendan realizar mantenimientos de lubricación cada 50 horas en condiciones normales de uso. Realizando un cálculo sencillo para un usuario que utiliza la bicicleta de montaña unas 5 horas a la semana (un par de salidas semanales de dos horas o una salida larga), este tipo de mantenimiento se debe de realizar cada 10 semanas; o lo que es lo mismo cada 2 o 3 meses. Es muy recomendable realizar siempre tras salidas con mucho barro, lluvia o nieve para evitar el desgaste por la presencia en el interior de agua y tierra.

En cuanto a los mantenimientos de sustitución del aceite del cartucho, los fabricantes recomienda que se realice cada 200 horas de uso o anualmente. El principal motivo de este mantenimiento, es que el aceite a pesar de no estar en contacto con el aire o con contaminantes (agua, tierra y grasa), se degrada debido al uso perdiendo sus propiedades de estabilidad a la temperatura y a la cavitación. Ambas afectan directamente al correcto funcionamiento de las suspensiones. En el caso de no ser estable a las variaciones de temperatura la viscosidad del aceite cambia considerablemente, y con ello la sensibilidad y la capacidad de amortiguación.

La cavitación es un fenómeno que ocurre cuando un fluido pasa a alta velocidad por una sección pequeña. En ese punto se produce una caída de presión que puede llegar a estar por debajo de la presión de vapor del aceite, de tal forma que las moléculas que lo componen cambien directamente a su estado gaseoso, formándose burbujas. Los aceites de suspensión contienen aditivos para minimizar este efecto y que las burbujas desaparezcan rápidamente y no generen espuma, pero con el uso estos aditivos pierden su eficacia y la espuma queda de forma permanente en el interior del cartucho. Este efecto ocurre sobre todo cuando las suspensiones tienen regulaciones de bloqueo, ya que justamente lo que realizan estas regulaciones es reducir o cerrar por completo la sección de paso de las válvulas de baja velocidad.

En los sistemas de cartucho de baño abierto, el aceite se encuentra en el interior de las botellas y fluye a través de las válvulas del cartucho hidráulico, a la vez que está en contacto con las barras y casquillos. Este sistema de por sí, reduce la fricción y mantiene la lubricación entre casquillos y barras, ya que permanentemente se encuentran bañadas en aceites. No obstante, el aceite queda expuesto a los contaminantes que pueden entrar del exterior (agua, tierra, barro…), además de no estar separado del aire y en el funcionamiento de la suspensión capturar pequeñas burbujas que generan una emulsión de aire y aceite con propiedades de viscosidad y compresibilidad distintas al del propio aceite únicamente.

En los sistemas de baño abierto, los mantenimientos de lubricación y sustitución del aceite se realizan al mismo tiempo, por lo que la frecuencia de los mantenimientos para este tipo de horquillas sería recomendable en un intervalo intermedio de tiempo a los sistemas de cartucho cerrado. Es decir cada 100 horas de uso, pudiendo aprovechar el cambio de estación de estación para modificar la viscosidad del aceite y adaptarse a las temperaturas de cada estación; mayor grado SAE en verano y menor en invierno.

En todos nuestros servicios de mantenimiento de suspensiones, independientemente del sistema que tengan instalado, realizamos la sustitución del aceite del cartucho, y la lubricación del interior de suspensión. Adicionalmente, en los diferentes tipos de mantenimiento se pueden cambiar los retenes o juntas bien de forma preventiva o por que se han dañado o degradado por las condiciones externas, y no necesariamente por retenes de baja fricción. Para la mayoría de marcas ofrecemos la opción de reemplazar por retenes de Enduro Bearings o SKF.